



Este mes estuvo en La Coruña la conocida cake designer portuguesa Teresa Henriques. Increíble. Bajo su batuta, es fácil hacer cosas tan maravillosas como esta tarta de bodas. Todo es comestible, salvo un par de palillos que unen a los novios con la tarta. Fue muy divertido crear las figuras. Mucho. Y la pasta de azúcar que nos sugirió, de su propia creación, que lleva chocolate, deliciosa. Fueron dos días muy agradables. Gracias a Teresa y a Mundoazúcar, que prepararon estas clases de dieciséis horas, dulcísimas y muy aprovechadas. Cada vez que pretendíamos poner en práctica una de las ideas de Teresa, ella ya estaba cuatro ideas más allá, modelando con esas manos maravillosas que Dios le ha dado.